La costa del Municipio de San Carlos cuenta con lugares para depositar pilas usadas: se trata de los comunales de Balneario Buenos Aires, El Chorro y El Tesoro y las oficinas Desconcentrada de Manantiales y de Informes de La Barra.
De esta manera se busca evitar la contaminación ambiental, facilitar su recolección y la disposición final.
El impacto ambiental de las pilas no empieza cuando se tiran sino en la extracción de materiales, fabricación y uso.
Sin embargo, cuando terminan en el lugar equivocado, el círculo se cierra y su impacto se prolonga durante años.
Contienen metales pesados como mercurio, cadmio, plomo, níquel y otros compuestos químicos.
Una pila abandonada en cualquier lugar entre en un proceso de corrosión filtrando sustancias que van al suelo, los acuíferos y cadena alimentaria.
Esta situación es particularmente amplificable en un área como la costera por el crecimiento de población permanente a lo que se suma la turística.